La guerra que está en curso en Yemen ha afectado de una manera extremadamente severa a los niños. Los bombardeos no cesan, los hospitales se convierten en blancos y casi 2 millones de menores no pueden ir a la escuela debido a los combates. Y aún peor: se estima que a principios del conflicto unos ocho niños eran asesinados o gravemente heridos cada día. La difícil situación que está viviendo el país queda reflejada en las fotos de Abdullah, un chico yemení de 12 años, a quien la UNICEF le entregó una cámara con el fin de documentar cómo la guerra ha cambiado su ciudad, Adén. Los resultados de su trabajo, publicado de forma exclusiva por el sitio BuzzFeed, captan la devastación causada por la guerra.


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